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Consumir leche Lala provoca cáncer de piel

Escrito por Anonimo
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En la Comarca Lagunera, desde los ochentas, se detectó la contaminación por plomo en el agua de esa región a causa de las emisiones de arsénico de la empresa Peñoles

pero faltaría que en los 90’s se diera a conocer la sobre explotación de los mantos acuíferos y el nuevo riesgo de arsénico en la mayor parte de los pozos que abastecen de agua potable a los habitantes de esa zona, pero la denuncia mediática ha sido mínima y atomizada.

La leche de Lala, Alpura, Nestlé y Bell contienen arsénico; un estudio de La Universidad Tecnológica de Torreón, la UTT así lo indica. Por fin, un periódico local se atrevió a poner en su primera plana y a 8 columnas el asunto del arsénico en la leche; este periódico por obvias razones no menciona a las compañías industriales lecheras, sin embargo, en un estudio “preliminar” de la Universidad Tecnológica de Torreón, en voz del Ingeniero Hugo Alejandro Adame, ha hecho saber que la leche contiene hasta 0.30 partículas de arsénico en cada litro, pero existen otros estudios que han arrojado cifras de arsénico en la leche de estas marcas hasta de 0.39 microgramos por litro, y no sólo en la leche, sino también en el yogur y en el queso que elaboran. De otros productos no se hicieron pruebas, pero lo lógico es que todos los productos de estas compañías lecheras están contaminados con arsénico, y este asunto no lo tiene que ventilar una Universidad sino la Secretaría de Salud.

Lala controla la mitad de toda la leche fresca producida en México, gracias a sus adquisiciones de otras empresas como Nutrileche, Mileche, Boreal, Los Volcanes, la italiana Parmalat y algunas marcas locales como Sello Rojo. Por su parte, Alpura, cuyo mercado se concentra en el Valle de México, pero también se surte de leche en La Laguna, controla el 20%. El 30% restante del mercado lo controlan marcas locales. Las principales empresas que utilizan leche lagunera son Grupo Lala, Alpura, Bell, y Nestlé. Grupo Lala junto con Alpura han sido acusados durante años de sobreexplotar los mantos acuíferos de la zona de La Laguna en el estado de Coahuila.

El agua de La Laguna además está infestada de arsénico, lo que ha provocado enfermedades como hipertensión, “pie negro” y cáncer de piel en los habitantes de la zona desde hace 40 años, aunque se cree que son variados los factores que han contaminado el líquido. El mismo Grupo Lala también estuvo acusado de contaminar el río Temascatio en Guanajuato. A la par, la empresa presume sus acciones eco amigable. El arsénico en el agua es porque han sido abatidos los mantos acuíferos y la sobre explotación se da porque Conagua recibe –subrepticiamente- algunas cantidades de dinero de parte de los agroindustriales que tienen norias, a cambio de no controlarlos en su consumos.

Existen más de mil pozos en La Laguna que no tienen medidor y los otros miles que lo tienen, simplemente lo desconectan o lo descomponen y así cada vez que el inspector de Conagua llega al lugar le dan una “mordida” y listo. Esto es lo que hay que combatir, a los de Conagua y a los expoliadores de los recursos naturales, eso independientemente de exigir a las autoridades sanitarias que hagan su trabajo, que no se enriquezcan a base de componendas por guardar disimulo ante este ilícito que bien pudiese tipificarse de criminal.

Las vacas toman agua, comen alfalfa y otros alimentos contaminados con arsénico y, por ende, la leche es impura; no es correcto decir que son los establos de traspatio los que venden leche contaminada, los que la venden son los de Lala, Alpura, Nestlé, Bell y es triste y grave saber que unos cuantos pésimos ciudadanos, como Eduardo Tricio Haro y sus asociados, se enriquecen a costa de la salud de todos los consumidores.

Primero, sí, primero hay que solucionar el problema de la salud. Desde fines del siglo XIX, la leche de vaca se ha venido sometido a una serie de procesos industriales, se introdujo el envasado tetrapack, y se eliminó la botella de vidrio.

Para mediados del siglo XX, la leche fresca pasteurizada se ha promovido como el mejor alimento que ofrece la naturaleza, desprovista de toda bacteria dañina para los humanos. Sin embargo, en el mundo existe una tendencia a favor de la leche “bronca”, cruda, sin procesar, con el argumento de que contiene una serie de encimas y bacterias benéficas para la salud humana que se eliminan con su procesamiento industrial, además de favorecer a los ganaderos de pequeña escala. En México en el medio rural, permanece la venta de la leche cruda o bronca; la gente prefiere un producto al que se le pueda extraer la “nata”, y esta leche tiene un precio igual o superior a la vendida por las fábricas como Lala o Alpura.

Humberto Moreira mandó elaborar análisis de la leche Lala y se encontraron partículas de arsénico en la Leche, 0.39 partículas por litro, ¿Moreira hizo algún anuncio público para alarmar a la población?, no, no lo hizo porque prefirió ir corriendo con Eduardo Tricio para que solucionara el asunto que afecta y enferma a la población.

¿No debería ser la Secretaría de Salud la encargada de resolver este problema? Sí, pero resulta que tanto las autoridades de salud locales como estatales y nacionales están bajo el yugo del orden fáctico entreguista y privatizador y del dinero que representan las grandes empresas

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