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Innova la manufactura de focos led y les da más vida

Escrito por Anasella Acosta
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Este ingeniero mexicano compite con firmas globales.

Carlos López Ramírez viene y va a las ferias de iluminación del mundo. Observa, toca, desentraña, piensa, experimenta. Así fue como ideó un método de ensamble de luminarias led que ha llevado a la firma mexicana Ledlux, con tan sólo cinco años de operación, a competir con grandes empresas globales, de la talla de Philips, Osram o Havells.

Este ingeniero mecánico de 45 años, director del Área de Investigación y Desarrollo de la línea Ledlux by Lightenco —que se dedica a la fabricación de productos de alta potencia—, desarrolló un difusor de calor que ayuda a incrementar la vida del led más de 50,000 horas, con lo que iguala a su competencia internacional, y a veces la supera.

El disipador de calor, único en el mercado de ledes, asegura el ingeniero, fue creado exclusivamente para reducir la temperatura de la luminaria de 82 a 55ºC, y aumentar su tiempo de vida. "Eso se logra incluso en climas cálidos", menciona.

Para insertar el disipador en el proceso de ensamble, López decidió apegarse al principio del lean manufacturing, o manufactura esbelta. Además, optimizó las fortalezas de marcas especializadas, como la eficiencia lumínica, y desarrolló el disipador "para que los componentes trabajaran al 100% de sus capacidades”.

La integración del disipador de calor significó, por ejemplo, tener el control de la temperatura del led, eliminar la contaminación lumínica, aumentar eficacia y disminuir el consumo de energía; además de aumentar el máximo potencial del led sin deteriorarlo.

El proceso "requiere gran precisión y detalle", dice el inventor. Una parte importante del ensamble se realiza manualmente "para que todos los componentes se unan de forma simple, limpia, segura y ecológica". Ese método no encarece el proceso de fabricación, pues el sistema lean manufacturing "elimina las mermas y gastos innecesarios de producción".

Curiosidad de oro

Los compañeros de López destacan la avidez de innovación del ingeniero que "siempre está buscando e ideando cosas", dice Jorge Cabrera, director comercial de la firma.

El difusor de calor ha hecho que Ledlux se haga cargo de trabajos para Telmex, el Gobierno de la Ciudad de México y la UNAM, para la que idearon toda la iluminación del nuevo edificio Mario Molina, integrado a la Facultad de Química, la cual cumple 100 años en 2016.

El corazón del inmbueble son los laboratorios de pruebas especializadas, que cuentan con equipos costosos, cuya operación requiere condiciones muy precisas para la caracterización de nuevos productos químicos, o para el desarrollo de fármacos biocomparables.

Las instalaciones dan servicio, además de los investigadores de la UNAM, a externos y a la inciativa privada, incluido al sector energético. Francisco Rojo Callejas, jefe de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Investigación de la Facultad de Química, explica que la integración de luz al edificio Mario Molina responde a la congruencia: "Se buscó tener un edificio lo más amigable posible con el medio ambiente; es absurdo usar otro tipo de iluminación".

Jorge Cabrera, director comercial de Ledlux, menciona que el consumo total de energía en los laboratorios genera una factura por 28,731 pesos, lo que significa un ahorro de 60%, respecto a la interior, que alcanzaba los 72, 855 pesos.

A pesar de los logros, el ingeniero Carlos López Cabrera, no piensa que haya llegado a la culminación de sus descubrimiento. Sigue viajando, mirando a detalle, explorando las formas de seguir eficientando el sistema led, pues tiene la certeza de que el mayor triunfo de ser ingeniero "es tener la posibilidad de desarrollar nuevos productos".

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